BLOG DE RAÍZ SEFARDÍ

HILULÁ DE SHEMUEL HA'NAVÍ

 

B"H

HOY ES LA HILULÁ DE SH'MUEL HA' NAVÍ 
El Profeta Samuel
Jesed She'Ba'Maljut
Día 28 de Iyar, 43 del Omer

Sh'muel (el Profeta Samuel] Ha'Naví es una figura que, en las narraciones de la Tanaj (la Biblia hebrea), juega un papel clave en la transición del período de los jueces bíblicos a la institución de un reino bajo Shaúl, y nuevamente en la transición de Shaúl a David Ha'Melej (Alav Ha'Shalóm). Es venerado como profeta por los judíos y el mundo. Además de su papel en las Escrituras hebreas, Samuel se menciona en la literatura rabínica y en otras escrituras no-Judías .

Según el Libro del Profeta Yirmeyahu Ha’Naví (Jeremías) y uno de los Salmos, Sh’muel Ha’Naví (Samuel) tenía una Avodat HaShem sin par, una gran devoción por el Eterno Dios de Israel. La Torá oral agrega que él era más que un igual a Moisés, Dios hablaba directamente a Samuel, en lugar de que Samuel tuviera que asistir al Mishkán para escuchar a Dios. La Torá Oral describen a Samuel como extremadamente inteligente; argumentó que era legítimo que los laicos sacrificaran sacrificios, ya que la Halajá solo insistía en que los Cohaním trajeran la sangre (cf. Levítico 1:5, Zebahim 32a).


(EL SUMO SACERDOTE ELI)

Por algún tiempo los judíos vivieron en paz y no fueron molestados por los filisteos en el oeste. Su vida religiosa se centró en Shiló, donde se encontraba el Mishkán (el Santuario). Allí, Elí el Cohén (el Sumo Sacerdote), había asumido el liderazgo después de la muerte de Shimshón el Juez (el legendario Sansón). En la cadena ininterrumpida de la Torá Oral (Mesorá), comenzando con Moisés y continuando a través de Yehoshua Bin Nun (Josué) y Pinjás (Finehas), Elí fue el cuarto en recibir las enseñanzas de la Torá Oral de Pinjás, el nieto de Aarón. Elí Ha'Cohén era un Jasid (un hombre bondadoso) por naturaleza, el era amado por todos. las personas que acudían a él en busca de guía espiritual. Sin embargo, sus dos hijos, Ofni y Pinhas, no siguieron los pasos de su padre. En vez de tomar ventajas de los niveles extremadamente altos de su padre para elevarse espiritualmente, usaron su posición privilegiada, para degradar el sacerdocio a los ojos de las masas mediante el soborno y la corrupción.

ELKANA ERA EL PADRE DE SAMUEL

En este tiempo vivía en Ramathaim-Zofím del monte Ephraim un hombre llamado Elkanah de la tribu de Levi, quien ayudó mucho a enfocar la atención de los judíos en su centro espiritual. Tal como está prescrito en la Torá, hizo una peregrinación a Shiló durante cada una de las tres temporadas festivas anuales. Junto con él, su familia pasó la festividad en un ambiente religioso en Shiló. Cuando la gente vio que la caravana de Elcaná se dirigía a Shiló, muchos de ellos se unían a él. Así se desarrolló un vínculo más estrecho entre Israel y su Centro Religioso, gracias a la influencia de Elcaná.


PODERES KABALISTICOS, LUCES Y ENERGIAS SOBRENATURALES

El respetuoso Mekubal, el Rav Yaakov Adés "Sh’litá", escribió en su libro Pirkei Ha’Majshavá, sobre las alturas y niveles sobrenaturales que se pueden alcanzar y que Sh’muel Ha’Naví dominaba bien esa área y nos cuenta una historia que aparece en 1 de Samuel Rabá, sobre el respeto de las Mitzvot y el estudio de la Torá y el poder que tienen de producir cosas extraordinarios. Eso nos revela los niveles que el rey David había alcanzado con la ayuda de Sh’muel Ha’Naví como su rabino. David Ha’Melej logró pegarse al Eterno de tal manera que realizaba proezas que ningún ser humano ha logrado alcanzar. Como está escrito en Deuteronomio 4: “y ustedes, los que se pegan del Eterno, son los que están vivos hoy”. ¿Qué significa eso? Significa que el apegarse al Eterno, le agrega un nivel de vida tan elevado al alma que le permiten realizar hazañas increibles, con cada momento de estudio, con cada plegaria, cuando cumplimos las Mitzvot y cuando uno se aleja de la culpa, todo esto tiene el efecto de desencadenar una energía sobrenatural proveniente del Eterno que puede impulsar al hombre a elevarse por encima de las fuerzas de la naturaleza; esas energías vienen a sumarse a la energía que ya está presente en el corazón del alma. Y si esta energía llega en su omnipotencia y permanece presente en el hombre sin sufrir la menor perturbación, entonces es posible elevarse con fuerzas más allá del marco de la naturaleza.

El Profeta Samuel con sus habilidades Kabalísticas le enseñó al rey David como alcanzar estas energías Cuando se habla de estas fuentes de energía sobrenaturales y los medios para obtenerlas, se deben enfatizar dos cosas. La primera es que hay un gran número de fuerzas sobrenaturales, y que no siempre se le da al hombre la facultad de decidir cuáles son las que él alcanzará; sobre todo porque también sucede que podemos acceder a varios tipos de fuerzas sobrenaturales. Y la segunda es que por supuesto hay diferentes niveles propios a estas fuerzas sobrenaturales, y que dependen de la forma en que uno realiza las cosas permitiéndoles llegar a ellas, aunque haya merecido adquirir tal o cual poder sobrenatural, la expresión de estas fuerzas también varía con el tiempo. Tomando como ejemplo lo que se encuentra en el Midrash Shmuel, Parashá 22 |sobre el versículo, en I Shmuel, cap. 19, versículo 18, se dice que el rey David aprendió del profeta Sh’muel en una sola noche lo que incluso el erudito más sobresaliente no podría aprender, ni aún con cien años de estudios. ¿Cómo pudo el rey David llegar a ese nível de aprendizaje equivalente a más de un siglo de estudios de un genio? La respuesta está en la enseñanza Kabalística que aprendió del Profeta Samuel el Levita, quien a su vez lo aprendió de su maestro, Elí Ha’Cohén, quien lo aprendió de Pinjás y de Yehoshua Bin Nun, quien lo aprendió Moshé (Moisés) Rabeinu. Esta enseñanza se encuentra en el libro: Yalkut Shimoní sobre Samuel 24; esto también lo citó el Hida en su libro: "Shem Ha’Guedolím" (Maarejet Ha’ Guedolím", en la letra "yud", sobre el Ari Zal. Y él escribió lo siguiente diciendo así: “Porque el obstáculo para nosotros es esta materia espesa que tenemos, pero David Hamelej, Alav Ha’Shalóm, por la fuerza Kabalística de Sh’muel Ha’Naví, logró deshace de la materia, y su espíritu logró unificarlo todo (Rujó Kibetzan). Esto está muy claro, Samuel Ha’Naví, el Profeta era un Kabalista sin par con un poder que ni se puede imaginar en comparación a los Kabalistas de hoy. ¡Cien años! Estamos hablandos de decenas de miles de noches de estudio en una sola noche.

LA HUMANIDAD DE SAMUEL

Los Sabios clásicos también tratan a Samuel como un personaje mucho más comprensivo de lo que parece en la Tanakh; se explica que su circuito anual se debe a su deseo de ahorrarle a la gente la tarea de tener que viajar hasta él; Se dice que Samuel era muy rico, llevándose consigo a toda su casa en el circuito para no tener que imponerse a la hospitalidad de nadie; cuando Shaúl perdió el favor de Dios, se describe que Sh’muel se afligió mucho y envejeció prematuramente. Su Hilulá (Yahrzeit) cae el día 28 del mes de Iyar, día 43 de la cuenta del Omer, el comienzo de la semana número 7 y en el descuento de los últimos 7 días para llegar al día 49 víspera de Shavuot.


 SH’MUEL ERA PROFETA Y VIDENTE


Algunos de los que carecen el conocimiento de la altura de Samuel lo deascriben como una combinación de dos roles del tipo de Profeta:

Un vidente, con sede en Ramá, y aparentemente apenas conocido más allá de la vecindad inmediata de Ramá (Shaúl, por ejemplo, no había oído hablar de él, pero su sirviente le informó de su existencia). En este papel, Samuel está asociado con las bandas de profetas itinerantes extáticos musicales (Nevi'im) en Gabaa, Betel y Guilgal; sin embargo, nuestros sabios han argumentado que Samuel fue el fundador de estos grupos. En Ramá, Samuel ungió en secreto a Shaúl, después de haberlo conocido por primera vez, mientras Shaúl buscaba las asnas perdidas de su padre, y lo invitó a comer.

El conocido profeta, establecido en Shiló, Sh’muel solía recorrer Eretz Israel (la tierra de Israel), de un lugar a otro, con celo infatigable, reprendiendo y exhortando al pueblo al arrepentimiento. En este papel, Samuel actuó como Juez (Shofet), asesorando públicamente a la nación y también dando consejos privados a individuos. Finalmente, Samuel delegó este papel a sus hijos, con base en Beersheba, pero se comportaron de manera corrupta y, por lo tanto, el pueblo, frente a la invasión de los amonitas, persuadió a Samuel para que nombrara un rey. Samuel lo hizo de mala gana y ungió a Shaúl delante de toda la nación, que se había reunido para verlo.

Los sabios de fuente crítica sugiere que estos dos roles provienen de diferentes fuentes, que luego se unieron para formar el Libro (s) de Samuel. Se considera que el más antiguo es el que marca a Samuel como el vidente de Ramá, quien ungió a Shaúl como rey en secreto, mientras que el último presenta a Samuel como una figura nacional, ungiendo a regañadientes a Shaúl como rey frente a una asamblea nacional. Esta última fuente es generalmente conocida como la Fuente nacional, ya que denigra a la monarquía (particularmente las acciones de Shaúl) y favorece a las figuras religiosas, en contraste con la otra fuente principal, la Fuente Monárquica, que la trata favorablemente. La Fuente Monárquica haría que Shaúl fuera nombrado rey por aclamación pública, debido a sus victorias militares, y no por mandato divino por medio del Profeta Samuel. Otra diferencia entre las fuentes es que la Fuente Republicana nacional trata a los profetas extasiados como independientes de Samuel (1 Samuel 9:1ss) en vez de haber sido liderados y guiados por él (1 Samuel 19:18ss).

El pasaje en el que se describe a Samuel ejerciendo las funciones de un juez (Shofet), durante un circuito anual de Ramá a Betel y a Guilgal (el Guilgal entre Ebal y Guerizím) a Mitzpa y de regreso a Ramá, es presagiado por Débora, quien solía emitir juicios desde un lugar debajo de una palma entre Ramá y Bethel. La erudición crítica de la fuente a menudo considera que es una redacción destinada a armonizar las dos representaciones de Samuel.

SH’MUEL BEN ELKANA EL LEVITA


El (los) Libro (s) de Samuel describen de diversas formas a Samuel como habiendo realizado sacrificios en santuarios y habiendo construido y santificado altares. De acuerdo con el Código Sacerdotal, el Código Deuteronómico, solo los Cohaním (sacerdotes) descendientes de Aarón Ha’Cohén el Levita (según la tradición subyacente) podían realizar estas acciones, y simplemente ser nazareo o profeta era insuficiente. Los libros de Samuel y Reyes ofrecen numerosos ejemplos en los que los reyes y los profetas no siguen esta regla, pero algunos eruditos críticos buscan en otra parte la armonización de los temas.

Sin embargo, Samuel era hijo de Elkaná un descendiente de Koraj el Levita primo de Moisés y Aarón Ha’Cohén. Por lo que se entiende de que Sh’muel era levita, pero no Cohén.

LOS DESCENDIENTES DE CORAJ EL LEVITA

Al principio, los tres hijos de Korah, Asir, Elkanah y Aviasaf, se unieron a la rebeldía de su padre. Sin embargo, poco después, se arrepintieron de sus acciones y dieron vuelta atrás. Como resultado, se salvaron del destino de su padre y sobrevivieron. De hecho, los descendientes de Coraj estaban entre los levitas que cantaban en el Templo Sagrado en Jerusalem, y una serie de salmos en el Libro de los Salmos fueron compuestos o cantados por ellos. Entre los descendientes de Coraj está el famoso profeta Samuel, ungidor de los primeros reyes de Israel, Shaúl y David.

¿Cómo pudo Koraj, un miembro Tan distinguido y líder de la comunidad judía, iniciar una rebelión contra Moisés?

Nos dicen nuestros Sabios que Koraj era un hombre sabio y de nivel espiritual bastante alto. Entonces, ¿cómo explicamos su necia acción de rebeldía contra Moisés?

La respuesta es que Koraj al igual que su futuro descendiente Samuel, era un visionario y un vidente con el don de profecía. Koraj pudo visualizar y vió que en el futuro, hacia la Era Mesiánica, o antes, el pudo darse cuenta de que, de hecho, los levitas eventualmente serán superiores a los Cohaním. Y esta visión del futuro le segó la razón. Otros nos dicen que lo que Koraj pudo ver sin entender fue la altura que alcanzaría el Profeta Samuel, su descendiente que tomaría el puesto de su maestro Rabino, Elí el Cohén.

EL MILAGRO DEL NACIMIENTO DE SH'MUEL HA'NAVI

Samuel era un juez honesto, un verdadero Tzadik (justo), que impartía la ley del Eterno imparcialmente. Como profeta, él exhortó a Israel a dejar la idolatría y servir solo al Eterno Dios de Israel. Con su experiencia y nivel espiritual adquirido de su Rabino Elí Ha’Cohén, él condujo a Israel desde el sistema de Shoftím (jueces) hasta su primera monarquía.

Samuel amaba al Eterno y obedecía sin cuestionar. Su integridad le impidió aprovecharse de su autoridad. Su primera lealtad era para HaShem, sin importar lo que el pueblo o el rey pensaran de él.

Samuel era un levita de los descendientes de Coraj. El era uno de los pocos personajes bíblicos que tuvo una narración detallada desde su nacimiento.

Su historia en la Tanakh comenzó con la historia de Jana, una mujer estéril, una de las dos esposas de Elkaná, descenciente de Koraj el Levita. Jana le suplicó al Eterno por un hijo. La Torá nos dice que "el Eterno se acordó de ella", y ella quedó embarazada. Y llamó al bebé Samuel, que en hebreo significa "Sh’ma-El = Dios escucha” ; o Shem-El "el nombre de Dios". Cuando el niño fue destetado, Jana lo presentó a Dios en Shiló, al cuidado de Elí Ha’Cohé (el sumo sacerdote Elí).

De niño, Samuel sirvió en el tabernáculo de Shiló, sirviendo a Dios con su Rabino Elí. El era un joven siervo fiel que tenía el favor de Dios. Una noche, Dios comenzó a hablarle a Samuel directamente mientras su Rebe Elí dormía, y el niño confundió la voz del Eterno con la voz de Elí. Esto sucedió tvarias veces hasta que Elí el Cohén se dio cuenta de que Ha'Shem le estaba hablando a Samuel y le enseñó a comunicar con el Eterno.

Samuel creció en sabiduría, aprendiendo todo lo que el Cohén le enseñaba y se convirtió así en un gran profeta.

Finalmente, después de una gran victoria filistea sobre los israelitas, Samuel se convirtió en Juez en lugar de su Rebe, Elí Ha’Cohén y reunió a la nación contra los filisteos en Mizpa. Estableció su casa en Ramá, cabalgando un circuito a varias ciudades donde resolvió las disputas de la nación Judía hasta el reinado de Shaúl y la Unción de David Ha’Melej.


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