BLOG DE RAÍZ SEFARDÍ

934 - OH ETERNO, NO NOS DEJE SOLOS




OH ETERNO, POR FAVOR NO NOS DEJES SOLOS

PLEGARIA # 934: 

Nos complace compartir hoy una nueva Plegaria compuesta por el Rav Eliezer Berland, Shlit"a, Para el mes de Sivan 5780 (2020).

Amo del universo, el que puede hacer cualquier cosa, somos como huérfanos de padre. El verdadero Tzadik es como un "padre" para sus alumnos (su pueblo), él es la Yejidá (el único) que nos protege de toda amargura, de cada problema y de cada precipicio, y de cada aflicción y enfermedad.

Sin embargo, ahora a causa de la ausencia del Tzadik, sentimos que carecemos de toda protección, nos sentimos como huérfanos, que no tienen padre. Respóndenos oh Eterno, "nuestras madres son como viudas", ellas son aquellas que se quedaron sin la presencia del verdadero Tzadik, que ha desaparecido de la presencia de ellas, él fue ocultado de ellas, como está escrito: 

“Y esconderé mi rostro de ellos”, que mientras el rostro del Tzadik esté oculto de nosotros, pues somos huérfanos, carecemos de protección. 

"Escuchen, hijos míos, el Musar de su padre, y no abandonen la Torá de su madre".

Porque un padre es del aspecto de la Torá, y una madre es del aspecto de la Plegaria, porque nos quedamos huérfanos, sin Torá, y sin oración, lo que siempre nos protegen de toda dificultad y del enemigo, y de cada opresor y del perseguidor.



RESPONDENOS OH ETERNO, HEMOS PERDIDO A NUESTRO PADRE Y A NUESTRA MADRE, I.E. LA TORÁ Y LA ORACIÓN, QUE SOLO CON SU FUERZA PODEMOS COMBATIR LA GUERRA SANTA.

“Nuestras madres son como viudas”: que incluso si la madre sigue viva, todavía no tiene vitalidad, ni dimensión interna, y sigue siendo una madre sola, que es la oración. Pero, ella no tiene la fuerza que una vez tuvo, lo que podría ayudarnos a ganar todas nuestras guerras, como en la época del rey Hizkiyahu.

En el mérito de la oración y la Torá que el rey Hezkiyahu introdujo en Am Israel, merecieron vencer a las 200,000 miríadas, más 600 soldados de Sancheriv, que eran dos mil millones y 600,000 soldados, menos uno, que cruzó el Jordán. Y como ya no quedaba ni una gota de agua en el Jordán, hicieron 10 jornadas en un día, desde Nov en el Golán, hasta Jerusalén.

Y cuando llegaron allí, 10 minutos antes de Sh'kía (crepúsculo halájico), los caldeos (Kasdim) le dijeron a Sanjeriv, ¡Hazle una brecha a la puerta (el Portón) de inmediato, ahora! Porque después de Shkía, ya no podrás hacerlo. Y Sanjeriv les dijo: tráeme almohadas y camas de plumas.


Cuando miró por encima de la pared, y vio a todos los israelitas de pie y rezando la plegaria de Shemone Esréi, Minjá y Ma'ariv, y no tenían armas, ni espada, ni lanza, ni espada, ni daga. - Eso le dio seguridad, el entendió que a causa de eso el iba a ganar la guerra.

Entonces el les dijo que se vayan a dormir, y mañana cada persona traerá algunas piedras, y entraremos a toda Jerusalén con piedras, y los enterraremos vivos.

Y que cada persona tome un poco de madera, como está escrito acerca de esto: "En lugar del sonido de las flechas apuntando hacia los sacadores de agua".

Que cada persona se tome un pedazo de madera, para que enterremos a toda Jerusalén viva.

Y luego, en el Jatzot (la medianoche), el ángel del Eterno salió y mató a dos mil seis ciento millones, 2, 600, 000, 000, menos uno, en el campamento asirio, y solo quedaron cinco hombres del campamento asirio, que escaparon al monte Ararat.


Y descubrieron el arca de Noaj (Noé), y luego Sanjeriv se dijo a sí mismo: este es el arca que salvó a Noé, y es eso lo que me salvará, solo si sacrifico por él a mis dos hijos especiales.

Y debido a esto, la ira del Eterno estalló contra él, y sus hijos escucharon a un lado lo que estaba murmurando para sí mismo, e inmediatamente lo decapitaron y se lo dieron a los perros. "Pues así han de perecer todos tus enemigos, oh Eterno".

DE IGUAL MANERA, QUÉ TENGAMOS EL MÉRITO DE SUPERAR A TODOS NUESTROS ENEMIGOS Y A LOS QUE NOS ODIAN.

Y aquellos que nos persiguen, que nos hieren y que nos oprimen, todos aquellos que quieren aniquilarnos y que quieren tragarnos vivos; qué el Eterno no nos deje caer en sus manos. Más bien, que sea lo contrario: ¡Qué nos los traguemos a todos!

Como Kalev Ben Yefuné y Yehoshua Bin Nun dijeron: "¡No temas, porque son nuestro pan, su protección se ha alejado de ellos!"

Esta es la protección que deja a los que odian a Israel, hasta que todos mueran.

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