BLOG DE RAÍZ SEFARDÍ

SHEMOT - ÉXODO

Esta Parashá fue Preparada Por ABA-EYBO

PARSHAT SHEMOT

Éxodo 1: 1 hasta el capitulo 6: 1


DEDICADA A LA MEMORIA Y PARA MÉRITO DE:


Sara - (כריסטינה מרים דה בלר),
Jeannette Agustin San Juan, Fortuna Agustin,
Filomena Agustin de San Juan, Federmo San Juan, Mevoyan Aba Beler,
Claudio Alfredo Beler San Juan; (סוג'ונטו בן סופריו) ; ( אבא סופריו)
(כל הזקנים בדורותיהם, מצד אבי, ובצד אמי);
Y de todos los Anusim de la casa de Israel; Jean-Baptiste Alvares
ז'אן בטיסט אלבארס , רבי שלמה לוריא, מהרש״ל
Jean Baptiste Louis Agustin Rodrigué Alvares, Rav DovBer de Lubavitch
אורינו ז'אן בטיסט אלבארס;
Eli Ha’Kohen, Pinjás Ve’Ikavod Ha’Kohen. Abayé Ha’Kohen, El Rebbe de Lubavitch,
Menajem Mendel Shneerson Zt”L; Yehuda Ha’Chassid,
e Israel Meir KaGan el Jafetz Ha’Jaim.

PARA LA REFUÁ SHELEIMÁ DE:

Maria Bat Esmeralda


PARA EL ÉXITO DE LAS CASAS DE:
Rivka Nesiá Bat Sara
Jana Devorá Bat Sara
Lenord (Tzafón) Ben Orino


CONTENIDO DE LA PARASHÁ

1) La multiplicación de los Judíos por toda la tierra de Egipto.
2) Un nuevo Faraón antisemita que no conocía a José se levanto.
3) Los Israelitas reducidos a esclavos en Egipto.
4) Nacimiento y rescate del Mesías Moisés.
5) Rescate y escape de Moisés después de haber matado a un Egipcio.
6) Moisés en la Tierra de Midian, Su llamado, la circuncisión.
7) Regreso de Moisés, encuentro con Aaron y con los ancianos de Israel.
8) Moisés y Aarón delante del Faraón.


SOBRE EL ESTUDIO DE SHABAT
La Porción bíblica de esta semana se llama Shemot (שְׁמוֹת – es la palabra hebrea para decir "nombres", es la segunda palabra del texto, y la primera palabra distintiva de la parashá) es la decimotercera porción semanal de la Torá (פָּרָשָׁה, parashá) en el ciclo anual de la lectura de la Torá y es el primero en el Libro del Éxodo. Esta parashá constituye del capítulo 1 del libro de Éxodo 1: 1 hasta el capítulo 6: 1. La parashá habla de la aflicción de los israelitas en Egipto, el ocultamiento y rescate de Moishe (el niño Moisés), Luego habla de Moisés en la tierra de Midián, el llamado de Moisés, El peligro de violar el pacto de la circuncisión, el encuentro con los ancianos de Israel, y finalmente de Moisés y Aarón delante del Faraón.

Se compone de 6.762 letras hebreas, 1.763 palabras hebreas, 124 versiculos, y puede ocupar alrededor de 215 líneas en un rollo de la Torá (סֵפֶר תּוֹרָה, Sefer Torá). Se lee normalmente el decimotercer (Shabat) sábado después de Simjat Torá, que generalmente cae a fines de diciembre o al principio de enero. Y la haftará de la parashá es para los Judíos Ashkenazis Isaias 27:6–28:13 y 29:22–23; Para los Sefarditas es Jeremias 1:1–2:3.


Los Hijos de Israel antes sólo vivían en Goshén. Pero cuando comenzaron a multiplicarse se mudaron por todo el país de Egipto. Amenazado por la creciente cantidad de Israelitas por todo el país, el Faraón los esclaviza y ordena a las parteras hebreas Shifra y Pua, matar a todos los varones que nazcan. Cuando ellas no cumplen, manda a su propia gente a arrojar a los bebés hebreos al Nilo.

Yojeved, la hija de Levi, y su marido Amram tienen un hijo. El niño es colocado en un canasto en el río, mientras su hermana, Miriam, observa desde lejos. La hija del Faraón descubre al niño, lo cría como propio y lo llama Moshe.

Ya de joven, Moshe deja el palacio y descubre las dificultades de sus hermanos. Ve a un egipcio golpeando a un hebreo y mata al Egipcio. Al próximo día ve dos judíos peleando entre ellos; cuando los advierte, éstos revelan lo que Moshe hizo el día anterior, así viéndose forzado a huir de Egipto hacia Midián. Allí rescata a las hijas de Yitró, se casa con una de ellas – Tzipora, y se vuelve el pastor del ganado de su suegro.

Dios se le aparece a Moshe en una zarza ardiente al pie del Monte Sinaí, y le instruye ir hacia el Faraón y exigirle: "Deja ir a mi pueblo, para que me sirvan". Aarón, el hermano de Moshe, es designado como su portavoz.

Después de que había sido enviado. Lo que ocurrió cuando el Santo Dios -bendito es Él- le dijo a Moshe en Midian: “Ve, regresa a Mitzraim...

”Ese relato prosigue: “Moshe tomo a su mujer y a sus hijos, etc.” En camino a Mitzraim, la Torá relata que “Aharon salió para recibirlo y lo encontró en la montaña de Dios.”

Al verlo, Aharon le dijo a Moshe con respecto a su esposa e hijos: “¿Quiénes son estos?” Moshe le respondió: “Esta es mi esposa, con la cual me casé en Midián, y estos son mis hijos.”

Aharon le preguntó: “¿Y hacia dónde los llevas?”

Moshe le respondió: “A Mitzraim.” Aharon le dijo: “Sufrimos por los primeros que ya están en Mitzrayim, ¿y tu quieres agregarles a ellos mas gente?”

Entonces Moshe le dijo a su esposa: “Regresa a la casa de tu padre.” Así, pues, ella tomó a sus dos hijos y emprendió su camino.

En Egipto, Moshe y Aarón reúnen a los ancianos del pueblo de Israel para decirles que el tiempo de la redención llegó. La gente les cree; pero el Faraón se niega a dejarlos ir, además intensificando el sufrimiento del pueblo.

Moshe retorna hacia Dios y protesta: "¿Por qué has hecho el mal con esta gente?". Dios le promete que la redención está cercana.

 

VEA EL COMENTARIO CON RASHI AQUI



BENDICIONES PARA ANTES DE LEER LA TORÁ

Antes de leer o estudiar la Torá hay que acostumbrarse a bendecir al Eterno (Hashem). Mantén en mente que el nombre de D.ios que se usa cuando decimos nuestras plegarias y cuando leemos la Torá o cuando bendecimos a D.ios es “Adonai”. Donde quiera que aparezca su nombre lo pronunciamos “Adonai”. Dondequiera que aparece el nombre del Eterno (Yud - Hei Vav Hei) lo pronunciamos Adonai en esos momentos, en otros momento sólo decimos Hashem.


Bendigo al Eterno, el D.ios Bendito

¡Bendito sea el Eterno quien debe ser bendecido!

EN HEBREO

¡Barúj Atáh (Adonai), Eloheinu Meléj HaOlám, Asher Bájar Bánu Mikól Ha’Amím VeNatán Lanú Et Torató. Barúj Atáh Adonai, Notén HaTorá!

EN ESPAÑOL

¡Bendito Eres Tú Adonai, Elohim Nuestro y Rey del universo, que Nos Ha Escogido de entre todas las naciones y nos Ha Entregado Su Torá. Bendito eres Tú Adonai, donador de la Torá!


Primera Aliá - Éxodo 1: 1-17


PRELECTURA PARA LA ALIÁ DE ENTRADA


En la primera lectura (Aliá), 70 descendientes de Jacob (Israel) bajaron a Egipto, y los israelitas fueron fructíferos y llenaron la tierra. La primera porción abierta termina aquí.


José y toda su generación murieron, y un nuevo Faraón se levantó sobre Egipto que no conocía a José. Le dijo a su pueblo que los israelitas se habían vuelto demasiado numerosos y requerían un trato astuto, para que no se multiplicaran y en una guerra se unieran a los enemigos de Egipto. Entonces los egipcios pusieron capataces sobre los israelitas para afligirlos con cargas, y los israelitas construyeron ciudades-almacén para el faraón, Pitom y Ramsés, pero cuanto más los afligían los egipcios, más se multiplicaban. Los egipcios amargaron la vida de los israelitas con un duro servicio en el ladrillo y el cemento y en el campo. El faraón les dijo a las parteras hebreas Sifra y Puá que cuando dieran a luz a las mujeres hebreas, debían matar a los hijos, pero dejar vivir a las hijas. Pero las parteras temieron a Dios y desobedecieron al faraón y salvaron a los bebés varones. Aquí termina la primera Prelectura.


ÉXODO 1: 1  - 22


LA PRIMERA LECTURA COMIENZA
1 Estos son los nombres de los hijos de Israel, que entraron en Egipto con Jacob; cada uno entró con su familia.

Rubén, Shimón, Leví y Judá;
Issachâr, Zabulón y Benjamín;
Dan y Neftalí, Gad y Asher.

Y todas las almas de los que salieron del muslo de Jacob, fueron setenta. Y José estaba en Egipto.

Y murió José, y todos sus hermanos, y toda aquella generación. Y los hijos de Israel crecieron, y multiplicaron, y fueron aumentados y corroborados en extremo; y se llenó la tierra de ellos. Se levantó entretanto un nuevo rey sobre Egipto, que no conocía á José; el cual dijo á su pueblo: He aquí, el pueblo de los hijos de Israel es mayor y más fuerte que nosotros: Ahora, pues, seamos sabios para con él, porque no se multiplique, y acontezca que viniendo guerra, él también se junte con nuestros enemigos, y pelee contra nosotros, y se vaya de la tierra. Entonces pusieron sobre él comisarios de tributos que los molestasen con sus cargas; y edificaron á Faraón las ciudades de los bastimentos, Phithom y Raamses.

Empero cuanto más los oprimían, tanto más se multiplicaban y crecían: así que estaban ellos fastidiados de los hijos de Israel.

Y los Egipcios hicieron servir á los hijos de Israel con dureza: Y amargaron su vida con dura servidumbre, en hacer barro y ladrillo, y en toda labor del campo, y en todo su servicio, al cual los obligaban con rigorismo. Y habló el rey de Egipto á las parteras de las Hebreas, una de las cuales se llamaba Sifra, y otra Fúa, y díjoles: Cuando parteareis á las Hebreas, y mirareis los asientos, si fuere hijo, matadlo; y si fuere hija, entonces viva. Mas las parteras temieron á Dios, y no hicieron como les mandó el rey de Egipto, sino que reservaban la vida á los niños.


Segunda Aliá - Éxodo 1: 18–2: 10


PRELECTURA NÚMERO 2

En la segunda lectura, el faraón preguntó a las parteras por qué habían salvado a los niños, y las parteras le dijeron al faraón que las mujeres hebreas eran más vigorosas que las egipcias y dieron a luz antes de que una partera pudiera llegar a ellas. Dios recompensó a las parteras porque temían a Dios, y Dios las hizo casas. Los israelitas continuaron multiplicándose, y el faraón ordenó a todo su pueblo que arrojara al río a todos los niños recién nacidos, dejando a las niñas con vida. La segunda parte abierta termina aquí con el final del capítulo 1.


A medida que la lectura continúa con el capítulo 2, una pareja de levitas tuvo un bebé y la mujer lo escondió durante tres meses. Cuando ya no pudo esconderlo, hizo un arca con juncos, la untó con limo y brea, metió al niño dentro y la arrojó al río. Mientras su hermana miraba, la hija de Faraón vino a bañarse en el río, vio el arca y envió a su sierva a buscarla. La abrió, vio al niño llorando y se compadeció de él, reconociendo que era uno de los niños hebreos. Su hermana le preguntó a la hija del faraón si debía llamar a una nodriza de las mujeres hebreas, y la hija del faraón estuvo de acuerdo. La niña llamó a la madre del niño y la hija del faraón la contrató para que amamantara al niño. Cuando el niño creció, su madre lo llevó a la hija de Faraón, quien lo adoptó como su hijo, llamándolo Moisés, porque lo sacó del agua. Aquí termina la segunda Prelectura.


LECTURA NÚMERO 2
18) Y el rey de Egipto hizo llamar á las parteras y díjoles: ¿Por qué habéis hecho esto, que habéis reservado la vida á los niños?

Y las parteras respondieron á Faraón: Porque las mujeres Hebreas no son como las Egipcias: porque son robustas, y paren antes que la partera venga á ellas. Y Dios hizo bien á las parteras: y el pueblo se multiplicó, y se corroboraron en gran manera.  Y por haber las parteras temido á Dios, él les hizo casas.

Entonces Faraón mandó á todo su pueblo, diciendo: Echad en el río todo hijo que naciere, y á toda hija reservad la vida.


ÉXODO 2:1- 25

1 Un varón de la familia de Leví fué, y tomó por mujer una hija de Leví: La cual concibió, y parió un hijo: y viéndolo que era hermoso, túvole escondido tres meses. Pero no pudiendo ocultarle más tiempo, tomó una arquilla de juncos, y calafateóla con pez y betún, y colocó en ella al niño, y púsolo en un carrizal á la orilla del río:

Y se paró una hermana suya á lo lejos, para ver lo que le acontecería. Y la hija de Faraón descendió á lavarse al río, y paseándose sus doncellas por la ribera del río, vió ella la arquilla en el carrizal, y envió una criada suya á que la tomase. Y como la abrió, vió al niño; y he aquí que el niño lloraba. Y teniendo compasión de él, dijo: De los niños de los Hebreos es éste. Entonces su hermana dijo á la hija de Faraón: ¿Iré á llamarte un ama de las Hebreas, para que te críe este niño? Y la hija de Faraón respondió: Ve. Entonces fué la doncella, y llamó á la madre del niño; A la cual dijo la hija de Faraón: Lleva este niño, y críamelo, y yo te lo pagaré. Y la mujer tomó al niño, y lo crió.


Tercera Aliá - Éxodo 2: 11-25


PRELECTURA NÚMERO 3

En la tercera lectura, cuando Moisés creció, fue a sus hermanos y vio sus cargas. Vio a un egipcio golpeando a un hebreo, miró de un lado a otro, y al no ver a nadie, golpeó al egipcio y lo escondió en la arena. Cuando salió al día siguiente, se encontró con dos hombres hebreos peleando y le preguntó al malhechor por qué había golpeado a su compañero. El hombre le preguntó a Moisés quién lo había hecho rey, y le preguntó si tenía la intención de matarlo como hizo con el egipcio, por lo que Moisés se dio cuenta de que su acción era conocida. Cuando el faraón se enteró, trató de matar a Moisés, pero Moisés huyó a Madián, donde se sentó junto a un pozo. El sacerdote de las siete hijas de Madián había venido a dar de beber al rebaño de su padre, pero los pastores las echaron. Moisés se levantó, ayudó a las hijas y dio de beber a sus rebaños. Cuando regresaron a casa con su padre Reuel, él les preguntó cómo habían podido regresar a casa tan temprano, y les explicaron cómo un egipcio los había liberado de los pastores y también había sacado agua para el rebaño. Luego, Reuel preguntó a sus hijas por qué habían dejado al hombre allí y les dijo que lo llamaran para que se reuniera con ellas para comer. Moisés estaba contento de vivir con el hombre, y le dio a Moisés su hija Tziporah para que se casara. Moisés y Tzipora tuvieron un niño, a quien Moisés llamó Gersón, diciendo que había sido un forastero en tierra extraña. La tercera parte abierta termina aquí.


En la continuación de la lectura, el Faraón murió, y los israelitas gimieron bajo su esclavitud y clamaron a Dios, y Dios los escuchó y recordó el pacto de Dios con Abraham, Isaac y Jacob. La tercera Prelectura y una parte cerrada terminan aquí con el final del capítulo.


LA TERCERA ALIÁ COMIENZA AQUÍ
11) Y cuando creció el niño, ella se lo trajo á la hija de Faraón, la cual lo prohijó, y le puso por nombre Moisés, diciendo: Porque de las aguas lo saqué. Y en aquellos días acaeció que, crecido ya Moisés, salió á sus hermanos, y vió sus cargas: y observó á un Egipcio que hería á uno de los Hebreos, sus hermanos.

Y miró á todas partes, y viendo que no parecía nadie, mató al Egipcio, y lo escondió en la arena. Y salió al día siguiente, y viendo á dos Hebreos que reñían, dijo al que hacía la injuria: ¿Por qué hieres á tu prójimo?

Y él respondió: ¿Quién te ha puesto á ti por príncipe y juez sobre nosotros? ¿piensas matarme como mataste al Egipcio? Entonces Moisés tuvo miedo, y dijo: Ciertamente esta cosa es descubierta. Y oyendo Faraón este negocio, procuró matar á Moisés: mas Moisés huyó de delante de Faraón, y habitó en la tierra de Madián; y sentóse junto á un pozo. Tenía el sacerdote de Madián siete hijas, las cuales vinieron á sacar agua, para llenar las pilas y dar de beber á las ovejas de su padre.

Mas los pastores vinieron, y las echaron: Entonces Moisés se levantó y las defendió, y abrevó sus ovejas. Y volviendo ellas á Ragüel su padre, les dijo él: ¿Por qué habéis hoy venido tan presto? Y ellas respondieron: Un varón Egipcio nos defendió de mano de los pastores, y también nos sacó el agua, y abrevó las ovejas.

Y dijo á sus hijas: ¿Y dónde está? ¿por qué habéis dejado ese hombre? llamadle para que coma pan. Y Moisés acordó en morar con aquel varón; y él dió á Moisés á su hija Tzipora (Séfora): La cual le parió un hijo, y él le puso por nombre Guershóm: porque dijo Guer soy allí: es decir Peregrino soy en tierra ajena.

Y aconteció que después de muchos días murió el rey de Egipto, y los hijos de Israel suspiraron á causa de la servidumbre, y clamaron: y subió á Dios el clamor de ellos con motivo de su servidumbre. Y oyó Dios el gemido de ellos, y se acordó de su pacto con Abraham, Isaac y Jacob. Y miró Dios á los hijos de Israel, y los reconoció Dios.  



Cuarta Aliá - Éxodo 3: 1-15


Prelectura Número 4

En la cuarta lectura, en el capítulo 3, cuando Moisés estaba cuidando el rebaño de su suegro Jetro en el monte de Dios, Horeb (otro nombre del monte Sinaí bíblico), el ángel de Dios se le apareció en una llama en el en medio de una zarza que ardía pero no se consumía. Dios llamó a Moisés desde la zarza, y Moisés respondió: "Aquí estoy". Dios le dijo a Moisés que no se acercara y que se quitara los zapatos, porque el lugar donde estaba era tierra santa. Dios, identificado como el Dios de Abraham, Isaac y Jacob, informó haber visto la aflicción de los israelitas y escuchado su clamor, y prometió liberarlos de Egipto a Canaán, una tierra que mana leche y miel. Dios le dijo a Moisés que Dios estaba enviando a Moisés a Faraón para sacar a los israelitas de Egipto, pero Moisés le preguntó quién era él para que lo hiciera. Dios le dijo a Moisés que Dios estaría con él, y después de sacarlos de Egipto, serviría a Dios en esa montaña. Moisés le preguntó a Dios quién debería decir que lo envió a los israelitas, y Dios dijo "Seré lo que seré" en hebreo Ehyeh-Asher-Ehyeh, y le dijo a Moisés que fuera y dijera a los israelitas que "Seré", Ehyeh le envió. Dios le dijo a Moisés que le dijera a los israelitas que Havaiá (el Eterno), el Dios de sus padres, el Dios de Abraham, Isaac y Jacob, lo había enviado, y este sería el Nombre de Dios para siempre. La cuarta Prelectura termina aquí.



LA CUARTA LECTURA COMIENZA AQUÍ
 


ÉXODO 3 :1- 22

1 Y Apacentando Moisés las ovejas de Jethro su suegro, sacerdote de Madián, llevó las ovejas detrás del desierto, y vino á Horeb, monte de Dios. Y apareciósele el Angel del Eterno en una llama de fuego en medio de una zarza: y él miró, y vió que la zarza ardía en fuego, y la zarza no se consumía. Entonces Moisés dijo: Iré yo ahora, y veré esta grande visión, por qué causa la zarza no se quema. Y viendo el Eterno que iba á ver, llamólo Dios de en medio de la zarza, y dijo: ¡Moisés, Moisés! Y él respondió: Heme aquí. Y dijo: No te llegues acá: quita tus zapatos de tus pies, porque el lugar en que tú estás, tierra santa es. Y dijo: Yo soy el Dios de tu padre, Dios de Abraham, Dios de Isaac, Dios de Jacob. Entonces Moisés cubrió su rostro, porque tuvo miedo de mirar á Dios.

Y dijo el Eterno: Bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor á causa de sus exactores; pues tengo conocidas sus angustias: Y he descendido para librarlos de mano de los Egipcios, y sacarlos de aquella tierra á una tierra buena y ancha, á tierra que fluye leche y miel, á los lugares del Cananeo, del Hetheo, del Amorrheo, del Pherezeo, del Heveo, y del Jebuseo.

El clamor, pues, de los hijos de Israel ha venido delante de mí, y también he visto la opresión con que los Egipcios los oprimen.  Ven por tanto ahora, y enviarte he á Faraón, para que saques á mi pueblo, los hijos de Israel, de Egipto.

Entonces Moisés respondió á Dios: ¿Quién soy yo, para que vaya á Faraón, y saque de Egipto á los hijos de Israel?  Y él le respondió: Ve, porque yo seré contigo; y esto te será por señal de que yo te he enviado: luego que hubieres sacado este pueblo de Egipto, serviréis á Dios sobre este monte.

Y dijo Moisés á Dios: He aquí que llego yo á los hijos de Israel, y les digo, El Dios de vuestros padres me ha enviado á vosotros; si ellos me preguntaren: ¿Cuál es su nombre? ¿qué les responderé?

Y respondió Dios á Moisés: YO SERÉ EL QUE SERÉ. Y dijo: Así les dirás á los hijos de Israel: YO SERÉ me ha enviado á vosotros.  Y Dios le añadió más á Moisés: Así tú les dirás á los hijos de Israel: el Eterno, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob, me ha enviado a vosotros. Este es mi nombre para siempre, este es mi memorial por todos los siglos.



Quinta Aliá - Éxodo 3: 16–4: 17


QUINTA LECTURA PRELIMINAR

En la quinta lectura, Dios ordenó a Moisés que les dijera a los ancianos de Israel lo que Dios había prometido, y predijo que prestarían atención a Moisés e irían con él para decirle al faraón que Dios se había reunido con ellos y pedirle al faraón que les permitiera viajar durante tres días. el desierto para sacrificar a Dios. Dios sabía que el faraón no los dejaría ir a menos que una mano poderosa los obligara, por lo que Dios golpearía a Egipto con maravillas, y luego el faraón los dejaría ir. Dios haría que los egipcios vieran a los israelitas favorablemente, para que los israelitas no se fueran con las manos vacías, pero cada mujer pediría a su vecino joyas y ropa y los israelitas desnudarían a los egipcios. Moisés predijo que no le creerían, así que Dios le dijo que arrojara su vara al suelo, y se convirtió en una serpiente, y Moisés huyó de ella. Dios le dijo a Moisés que lo tomara por la cola, él lo hizo y volvió a ser una vara. Dios explicó que esto era para que pudieran creer que Dios se había aparecido a Moisés. Entonces Dios le dijo a Moisés que metiera la mano en su seno, él lo hizo, y cuando la sacó, su mano estaba leprosa, blanca como la nieve. 


Dios le dijo que pusiera su mano nuevamente en su pecho, lo hizo, y cuando la sacó, había vuelto a la normalidad. Dios predijo que si no prestaban atención a la primera señal, entonces creerían en la segunda señal, y si no creían en esas dos señales, entonces Moisés tomaría agua del río y la derramaría sobre la tierra, y el agua lo haría. convertirse en sangre. Moisés protestó diciendo que no era un hombre de palabras, sino tardo en el habla, pero Dios le preguntó quién había hecho la boca del hombre, así que Moisés debería ir y Dios le enseñaría qué decir. Moisés le suplicó a Dios que enviara a otra persona, y Dios se enojó con Moisés. Dios dijo que el bien hablado hermano de Moisés, Aarón, vendría a su encuentro, Moisés le diría las palabras que Dios les enseñaría, él sería el portavoz de Moisés y Moisés sería como Dios para él. Y Dios le dijo a Moisés que llevara su cayado con él para hacer señales. La quinta lectura preliminar y la cuarta parte abierta terminan aquí.


LECTURA PRELIMINAR NÚMERO 5

Ve, y junta los ancianos de Israel, y diles: el Eterno, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, de Isaac, y de Jacob, me apareció, diciendo: De cierto os he visitado, y visto lo que se os hace en Egipto; Y he dicho: Yo os sacaré de la aflicción de Egipto á la tierra del Cananeo, y del Hetheo, y del Amorrheo, y del Pherezeo, y del Heveo, y del Jebuseo, á una tierra que fluye leche y miel.

Y oirán tu voz; é irás tú, y los ancianos de Israel, al rey de Egipto, y le diréis: el Eterno, el Dios de los Hebreos, nos ha encontrado; por tanto nosotros iremos ahora camino de tres días por el desierto, para que sacrifiquemos al Eterno nuestro Dios.


Mas yo sé que el rey de Egipto no os dejará ir sino por mano fuerte. Empero yo extenderé mi mano, y heriré á Egipto con todas mis maravillas que haré en él, y entonces os dejará ir.  Y yo daré á este pueblo gracia en los ojos de los Egipcios, para que cuando os partiereis, no salgáis vacíos: Sino que demandará cada mujer á su vecina y á su huéspeda vasos de plata, vasos de oro, y vestidos: los cuales pondréis sobre vuestros hijos y vuestras hijas, y despojaréis á Egipto.

ÉXODO 4:1- 31

1 Entonces Moisés respondió, y dijo: He aquí que ellos no me creerán, ni oirán mi voz; porque dirán: No te ha aparecido el Eterno.  Y el Eterno dijo: ¿Qué es eso que tienes en tu mano? Y él respondió: Una vara. Y él le dijo: Échala en tierra. Y él la echó en tierra, y se tornó una culebra: y Moisés huía de ella. Entonces dijo el Eterno a Moisés: Extiende tu mano, y tómala por la cola. Y él extendió su mano, y la tomó, y se tornó vara en su mano.

Por esto creerán que se te ha aparecido el Eterno, el Dios de tus padres, el Dios de Abraham, Dios de Isaac, y Dios de Jacob. Y díjole más el Eterno: Mete ahora tu mano en tu seno. Y él metió la mano en su seno; y como la sacó, he aquí que su mano estaba leprosa como la nieve. Y dijo: Vuelve á meter tu mano en tu seno: y él volvió á meter su mano en su seno; y volviéndola á sacar del seno, he aquí que se había vuelto como la otra carne. Si aconteciere, que no te creyeren, ni obedecieren á la voz de la primera señal, creerán á la voz de la postrera.  Y si aún no creyeren á estas dos señales, ni oyeren tu voz, tomarás de las aguas del río, y derrámalas en tierra; y volverse han aquellas aguas que tomarás del río, se volverán sangre en la tierra.  Entonces dijo Moisés al Eterno: ¡Ay Señor! yo no soy hombre de palabras de ayer ni de anteayer, ni aun desde que tú hablas á tu siervo; porque soy tardo en el habla y torpe de lengua.  Y el Eterno le respondió: ¿Quién dió la boca al hombre? ¿ó quién hizo al mudo y al sordo, al que ve y al ciego? ¿no soy yo el Eterno?

Ahora pues, ve, que yo seré en tu boca, y te enseñaré lo que hayas de hablar.  Y él dijo: ¡Ay Señor! envía por mano del que has de enviar. Entonces el Eterno se enojó contra Moisés, y dijo: ¿No conozco yo á tu hermano Aarón, Levita, y que él hablará? Y aun he aquí que él te saldrá á recibir, y en viéndote, se alegrará en su corazón. Tú hablarás á él, y pondrás en su boca las palabras, y yo seré en tu boca y en la suya, y os enseñaré lo que hayáis de hacer. Y él hablará por ti al pueblo; y él te será á ti en lugar de boca, y tú serás para él en lugar de Dios.  Y tomarás esta vara en tu mano, con la cual harás las señales.



Sexta Aliá - Éxodo 4: 18–31


LECTURA PRELIMINAR NÚMERO 6

En la sexta lectura, Moisés regresó a Yetró (Jetro) y le pidió que lo dejara regresar a Egipto, y Yetró le ordenó que se fuera en paz. Dios le dijo a Moisés que podía regresar, porque todos los hombres que buscaban matarlo estaban muertos. Moisés tomó a su esposa e hijos y la vara de Dios y regresó a Egipto. Dios le dijo a Moisés que se asegurara de realizar para Faraón todas las maravillas que Dios había puesto en su mano, pero Dios endurecería su corazón y no dejaría ir al pueblo. Y Moisés debía decirle a Faraón que Israel era el hijo primogénito de Dios, y Faraón debía dejar que el hijo de Dios fuera a servir a Dios, y si se negaba, Dios mataría al primogénito de Faraón. En el lugar de alojamiento a lo largo del camino, Dios trató de matarlo. Entonces Tziporah tomó un pedernal y circuncidó a su hijo, y tocó sus piernas con él, diciendo que él era un esposo de sangre para ella, así que Dios lo dejó solo. La quinta parte abierta termina aquí.


Mientras continúa la lectura, Dios le dijo a Aarón que fuera al desierto a encontrarse con Moisés, y él fue, lo encontró en el monte de Dios y lo besó. Moisés le contó todo lo que Dios había dicho, y ellos reunieron a los ancianos israelitas y Aarón les contó lo que Dios había dicho y realizó las señales. La gente creyó, y cuando oyeron que Dios se había acordado de ellos y vio su aflicción, inclinaron la cabeza y adoraron. La sexta lectura preliminar termina aquí con el final del capítulo 4.


LA SEXTA LECTURA COMIENZA AQUÍ
Así se fué Moisés, y volviendo á su suegro Jethro, díjole: Iré ahora, y volveré á mis hermanos que están en Egipto, para ver si aún viven. Y Jethro dijo á Moisés: Ve en paz.


Dijo también el Eterno á Moisés en Madián: Ve, y vuélvete á Egipto, porque han muerto todos los que procuraban tu muerte. Entonces Moisés tomó su mujer y sus hijos, y púsolos sobre un asno, y volvióse á tierra de Egipto: tomó también Moisés la vara de Dios en su mano. Y dijo el Eterno á Moisés: Cuando hubiereis vuelto á Egipto, mira que hagas delante de Faraón todas las maravillas que he puesto en tu mano: yo empero endureceré su corazón, de modo que no dejará ir al pueblo.

Y dirás á Faraón: el Eterno ha dicho así: Israel es mi hijo, mi primogénito. Ya te he dicho que dejes ir á mi hijo, para que me sirva, mas no has querido dejarlo ir: he aquí yo voy á matar á tu hijo, tu primogénito. Y aconteció en el camino, que en una posada le salió al encuentro el Eterno, y quiso matarlo. Entonces Tzipora (Séfora) cogió un afilado pedernal, y cortó el prepucio de su hijo, y lo echó a sus pies, diciendo: A la verdad tú me eres un esposo de sangre.

Así le dejó luego ir. Y ella dijo: Esposo de sangre, á causa de la circuncisión. Y el Eterno dijo á Aarón: Ve á recibir á Moisés al desierto. Y él fue, y lo encontró en el monte de Dios, y lo besó. Entonces contó Moisés á Aarón todas las palabras del Eterno que le enviaba, y todas las señales que le había dado. Y fueron Moisés y Aarón, y juntaron todos los ancianos de los hijos de Israel:

Y habló Aarón todas las palabras que el Eterno había dicho á Moisés, é hizo las señales delante de los ojos del pueblo. 31 Y el pueblo creyó: y oyendo que el Eterno había visitado los hijos de Israel, y que había visto su aflicción, se inclináron y adoraron.



La Séptima Aliá - Éxodo 5: 1–6: 1


PRELECTURA NÚMERO 7

En la séptima lectura, en el capítulo 5, Moisés y Aarón le dijeron al faraón que Dios dijo que dejaran ir al pueblo de Dios para que pudieran celebrar una fiesta para Dios en el desierto, pero el faraón preguntó quién era Dios para que dejara ir a Israel. Dijeron que Dios se había reunido con ellos y le pidieron a Faraón que los dejara ir tres días al desierto y ofrecer sacrificios a Dios, no sea que Dios caiga sobre ellos con pestilencia o espada. El faraón les preguntó por qué hicieron que la gente descansara de su trabajo, y ordenó que los capataces les hicieran un trabajo más pesado y que ya no les dieran paja para hacer ladrillos, sino que los obligaran a ir a recoger paja para ellos mismos para hacer la misma cantidad de ladrillos. .


La gente se dispersó para recoger paja, y los capataces golpearon a los oficiales israelitas, preguntándoles por qué no habían cumplido con la cuota de producción de ladrillos como antes. Los israelitas clamaron a Faraón, preguntándole por qué trataba con tanta dureza a sus siervos, pero él dijo que estaban ociosos si tenían tiempo para pedir ir y ofrecer sacrificios a Dios. Así que los oficiales se encontraron con Moisés y Aarón cuando venían de reunirse con el faraón y los acusaron de hacer que los israelitas fueran aborrecibles para el faraón y sus siervos y de darles un arma para matar al pueblo.


LECTURA NÚMERO 5

 

ÉXODO 5:1- 23

1 Después entraron Moisés y Aarón á Faraón, y le dijeron: el Eterno, el Dios de Israel, dice así: Deja ir á mi pueblo á celebrarme fiesta en el desierto.  Y Faraón respondió: ¿Quién es el Eterno, para que yo oiga su voz y deje ir á Israel? Yo no conozco al Eterno, ni tampoco dejaré ir á Israel.

Y ellos dijeron: El Dios de los Hebreos nos ha encontrado: iremos, pues, ahora camino de tres días por el desierto, y sacrificaremos al Eterno nuestro Dios; porque no venga sobre nosotros con pestilencia ó con espada.  Entonces el rey de Egipto les dijo: Moisés y Aarón, ¿por qué hacéis cesar al pueblo de su obra? idos á vuestros cargos.

Dijo también Faraón: He aquí el pueblo de la tierra es ahora mucho, y vosotros les hacéis cesar de sus cargos. Y mandó Faraón aquel mismo día á los cuadrilleros del pueblo que le tenían á su cargo, y á sus gobernadores, diciendo: De aquí adelante no daréis paja al pueblo para hacer ladrillo, como ayer y antes de ayer; vayan ellos y recojan por sí mismos la paja: Y habéis de ponerles la tarea del ladrillo que hacían antes, y no les disminuiréis nada; porque están ociosos, y por eso levantan la voz diciendo: Vamos y sacrificaremos á nuestro Dios.


Agrávese la servidumbre sobre ellos, para que se ocupen en ella, y no atiendan á palabras de mentira. Y saliendo los cuadrilleros del pueblo y sus gobernadores, hablaron al pueblo, diciendo: Así ha dicho Faraón: Yo no os doy paja. Id vosotros, y recoged paja donde la hallareis; que nada se disminuirá de vuestra tarea. Entonces el pueblo se derramó por toda la tierra de Egipto á coger rastrojo en lugar de paja.

Y los cuadrilleros los apremiaban, diciendo: Acabad vuestra obra, la tarea del día en su día, como cuando se os daba paja. Y azotaban á los capataces de los hijos de Israel, que los cuadrilleros de Faraón habían puesto sobre ellos, diciendo: ¿Por qué no habéis cumplido vuestra tarea de ladrillo ni ayer ni hoy, como antes? Y los capataces de los hijos de Israel vinieron á Faraón, y se quejaron á él, diciendo: ¿Por qué lo haces así con tus siervos?

No se da paja á tus siervos, y con todo nos dicen: Haced el ladrillo. Y he aquí tus siervos son azotados, y tu pueblo cae en falta. Y él respondió: Estáis ociosos, sí, ociosos, y por eso decís: Vamos y sacrifiquemos al Eterno. Id pues ahora, y trabajad. No se os dará paja, y habéis de dar la tarea del ladrillo. Entonces los capataces de los hijos de Israel se vieron en aflicción, habiéndoseles dicho: No se disminuirá nada de vuestro ladrillo, de la tarea de cada día.

Y encontrando á Moisés y á Aarón, que estaban á la vista de ellos cuando salían de Faraón, 21 Les dijeron: Mire el Eterno sobre vosotros, y juzgue; pues habéis hecho heder nuestro olor delante de Faraón y de sus siervos, dándoles el cuchillo en las manos para que nos maten.  22 Entonces Moisés se volvió al Eterno, y dijo: Señor, ¿por qué afliges á este pueblo? ¿para qué me enviaste? 23 Porque desde que yo vine á Faraón para hablarle en tu nombre, ha afligido á este pueblo; y tú tampoco has librado á tu pueblo. 


ÉXODO 6:1-1

1 El Eterno le respondió á Moisés: Ahora verás lo que yo haré á Faraón; porque con mano fuerte los ha de dejar ir; y con mano fuerte los ha de echar de su tierra.



MAFTIR - ÉXODO 5: 23 -6: 1


PRELIMINAR DEL MAFTIR

En la lectura de Maftir (מפטיר) que concluye la parashá, Moisés le preguntó a Dios por qué Dios había tratado tan mal al pueblo y por qué Dios lo había enviado, ya que desde que vino a Faraón para hablar en el nombre de Dios, él había tratado mal al pueblo. pueblo, y Dios no había librado al pueblo. Y Dios le dijo a Moisés que ahora vería lo que Dios le haría a Faraón, porque con mano fuerte dejaría ir al pueblo, y con mano fuerte los echaría de su tierra. La séptima prelectura, una porción cerrada, y la parashá terminan aquí.


LECTURA DEL MAFTIR

22 Entonces Moisés se volvió al Eterno, y le dijo: Señor, ¿por qué afliges a este pueblo? ¿para qué me enviaste? 23 Porque desde que yo vine a Faraón para hablarle en tu nombre, éste ha afligido a este pueblo; y tú tampoco has librado a tu pueblo.  1 El Eterno le respondió a Moisés: Ahora verás lo que yo le haré a Faraón; porque con mano fuerte los ha de dejar ir; y con mano fuerte los ha de echar de su tierra.


BENDICIONES PARA ANTES DE LEER LA HAFTARÁ


BENDICIÓN PARA LA HAFTARÁ



Antes de leer la Haftará también, el lector o el estudiante ha de decir esta bendición:



EN HEBREO


¡Barúj Atáh Adonai (Eterno) Eloheinu Meléj HaOlám Asher Bájar Bin-vi-ím Tovím Ve-Ratzá Ve-Divreijem Ha-ne-Emarim Ve-Emét! ¡Barúj Atáh Adonai (Eterno) Ha-Bojer Ba-Torá Uv-Moshé Avdó Uv-Yisra’el Amó U-ninviei Ha-Emét Va-Tsedék!


EN ESPAÑOL


¡Bendito Eres Tú Adonai (Eterno), Elohim Nuestro, Rey del Universo, que escogiste Buenos Profetas y te complaciste con sus palabras que fueron pronunciadas con Verdad! ¡Bendito Eres Tú Adonai (Eterno), que escogiste la Torá y a Moshé tu Siervo, y a Israel Tu Pueblo, y a Los Profetas de Verdad y Justicia!



La Haftará de esta semana es para los Judíos Ashkenazis  Isaías 27:6–28:13 y 29:22–23; Y Para los Sefarditas es Jeremias 1:1–2:3.


27:6  Días vendrán cuando Jacob echará raíces, florecerá y echará renuevos Israel, y la haz del mundo se henchirá de fruto.  7 ¿Acaso ha sido herido como quien lo hirió? ¿ó ha sido muerto como los que lo mataron?  8 Con medida la castigarás en sus vástagos. El reprime su recio viento en el día del aire solano. 9 De esta manera pues será purgada la iniquidad de Jacob; y éste será todo el fruto, la remoción de su pecado, cuando tornare todas las piedras del altar como piedras de cal desmenuzadas, y no se levantarán los bosques, ni las imágenes del sol. 10 Porque la ciudad fortalecida será asolada, la morada será desamparada y dejada como un desierto: allí se apacentará el becerro, allí tendrá su majada, y acabará sus ramas.

11 Cuando sus ramas se secaren, serán quebradas; mujeres vendrán á encenderlas: porque aquél no es pueblo de entendimiento; por tanto su Hacedor no tendrá de él misericordia, ni se compadecerá de él el que lo formó.

12 Y acontecerá en aquel día, que herirá el Eterno desde el álveo del río hasta el torrente de Egipto, y vosotros, hijos de Israel, seréis reunidos uno á uno. 13 Acontecerá también en aquel día, que se tañerá con gran trompeta, y vendrán los que habían sido esparcidos en la tierra de Asiria, y los que habían sido echados en tierra de Egipto, y adorarán al Eterno en el monte santo, en Jerusalem.


28:1  ¡AY de la corona de soberbia, de los ebrios de Ephraim, y de la flor caduca de la hermosura de su gloria, que está sobre la cabeza del valle fértil de los aturdidos del vino!  2 He aquí el Eterno tiene un fuerte y poderoso: como turbión de granizo y como torbellino trastornador; como ímpetu de recias aguas que inundan, con fuerza derriba á tierra. 3 Con los pies será hollada la corona de soberbia de los borrachos de Ephraim; 4 Y será la flor caduca de la hermosura de su gloria que está sobre la cabeza del valle fértil, como la fruta temprana, la primera del verano, la cual, en viéndola el que la mira, se la traga tan luego como la tiene á mano. 5 En aquel día el Eterno de los ejércitos será por corona de gloria y diadema de hermosura á las reliquias de su pueblo; 6 Y por espíritu de juicio al que se sentare en juicio, y por fortaleza á los que harán tornar la batalla hasta la puerta.

7 Mas también éstos erraron con el vino; y con la sidra se entontecieron; el sacerdote y el profeta erraron con la sidra, fueron trastornados del vino, aturdiéronse con la sidra, erraron en la visión, tropezaron en el juicio. 8 Porque todas las mesas están llenas de vómito y suciedad, hasta no haber lugar limpio. 9 ¿A quién se enseñará ciencia, ó á quién se hará entender doctrina? ¿A los quitados de la leche? ¿á los arrancados de los pechos? 10 Porque mandamiento tras mandamiento, mandato sobre mandato, renglón tras renglón, línea sobre línea, un poquito allí, otro poquito allá: 


11  Porque en lengua de tartamudos, y en extraña lengua hablará á este pueblo, 12 A los cuales él dijo: Este es el reposo: dad reposo al cansado; y éste es el refrigerio: mas no quisieron oir. 13 La palabra pues del Eterno les será mandamiento tras mandamiento, mandato sobre mandato, renglón tras renglón, línea sobre línea, un poquito allí, otro poquito allá; que vayan y caigan de espaldas, y sean quebrantados, y enlazados, y presos.  


SEFARADIM

Jeremías 1:1 LAS palabras de Jeremías hijo de Hilcías, de los sacerdotes que estuvieron en Anathoth, en tierra de Benjamín. 2 La palabra del Eterno que fué á él en los días de Josías hijo de Amón, rey de Judá, en el año décimotercio de su reinado. 3 Fué asimismo en días de Joacim hijo de Josías, rey de Judá, hasta el fin del año undécimo de Sedechîas hijo de Josías, rey de Judá, hasta la cautividad de Jerusalem en el mes quinto. 4 Fué pues palabra del Eterno á mí, diciendo: 5 Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que salieses de la matriz te santifiqué, te dí por profeta á las gentes. 6 Y yo dije: ¡Ah! ¡ah! ¡Señor el Eterno! He aquí, no sé hablar, porque soy niño.

7 Y díjome el Eterno: No digas, soy niño; porque á todo lo que te enviaré irás tú, y dirás todo lo que te mandaré.  8 No temas delante de ellos, porque contigo soy para librarte, dice el Eterno. 9 Y extendió el Eterno su mano, y tocó sobre mi boca; y díjome el Eterno: He aquí he puesto mis palabras en tu boca. 10 Mira que te he puesto en este día sobre gentes y sobre reinos, para arrancar y para destruir, y para arruinar y para derribar, y para edificar y para plantar. 


11 Y la palabra del Eterno fué á mí, diciendo: ¿Qué ves tú, Jeremías? Y dije: Yo veo una vara de almendro. 12 Y díjome el Eterno: Bien has visto; porque yo apresuro mi palabra para ponerla por obra. 


13 Y fué á mí palabra del Eterno segunda vez, diciendo: ¿Qué ves tú? Y dije: Yo veo una olla que hierve; y su haz está de la parte del aquilón. 14 Y díjome el Eterno: Del aquilón se soltará el mal sobre todos los moradores de la tierra. 15 Porque he aquí que yo convoco todas las familias de los reinos del aquilón, dice el Eterno; y vendrán, y pondrá cada uno su asiento á la entrada de las puertas de Jerusalem, y junto á todos sus muros en derredor, y en todas las ciudades de Judá. 16 Y á causa de toda su malicia, proferiré mis juicios contra los que me dejaron, é incensaron á dioses extraños, y á hechuras de sus manos se encorvaron. 17 Tú pues, ciñe tus lomos, y te levantarás, y les hablarás todo lo que te mandaré: no temas delante de ellos, porque no te haga yo quebrantar delante de ellos.

18 Porque he aquí que yo te he puesto en este día como ciudad fortalecida, y como columna de hierro, y como muro de bronce sobre toda la tierra, á los reyes de Judá, á sus príncipes, á sus sacerdotes, y al pueblo de la tierra. 19 Y pelearán contra ti, mas no te vencerán; porque yo soy contigo, dice el Eterno, para librarte.   Jeremías 2:1 Y vino á mí palabra del Eterno, diciendo: 2 Anda, y clama á los oídos de Jerusalem, diciendo: Así dice el Eterno: Heme acordado de ti, de la misericordia de tu mocedad, del amor de tu desposorio, cuando andabas en pos de mí en el desierto, en tierra no sembrada. 3 Santidad era Israel al Eterno, primicias de sus nuevos frutos. Todos los que le devoran pecarán; mal vendrá sobre ellos, dice el Eterno.



Q & A - QUIZ ACERCA DE LA PARASHÁ DE SHEMOT

Todas las referencias provienen de los mismos versículos y de comentarios de Rashi, a menos que se indique lo contrario.


1 ¿Por qué dice el versículo "Y Yosef estaba en Egipto"? Éxodo 1: 5 - Este versículo agrega que a pesar de estar en Egipto como un gobernante, Yosef mantuvo su rectitud.

2 ¿Por qué el Faraón escogió específicamente el agua como el medio para matar a los niños judíos? (Dos razones.) Éxodo 1: 10,22 - Esperaba escapar de la retribución divina, ya que Hashem prometió nunca inundar el mundo entero. Además, sus astrólogos vieron que la caída del redentor judío sería a través del agua.

3 "Ella vio que él era bueno". ¿Qué vio ella de bueno en Moshe que fuera tan único? Éxodo 2: 2 - Cuando nació, la casa se llenó de luz.

4 ¿Qué hombres hebreos luchaban entre sí? Éxodo 2:13 - Datan y Aviram.

5 ¿Por qué los midianitas expulsaron a las hijas de Yitro del pozo? Éxodo 2:17 - Porque se había impuesto una prohibición a Yitro por abandonar la adoración de ídolos.

6 ¿Cómo supo Yitro que Moshé era el descendiente de Yaakov? Éxodo 2:20 - El agua del pozo se elevó hacia Moshe.

7 ¿Qué lección aprendió Moshé del hecho de que la zarza ardiente no se consumió? Éxodo 3:12 - Así como el arbusto no se consumió, también Moshe estaría protegido por Hashem.

8 ¿Qué mérito tenía el pueblo judío que justificaba la promesa de Hashem de redimirlos? Éxodo 3:12 - El mérito de que estaban destinados a recibir la Torá.

9 ¿Qué expresión de redención aseguraría a la gente que Moshé era el verdadero redentor? Éxodo 3: 16,18 - "Seguramente me acordé (pakod pakadeti)".

10 ¿Qué simboliza la vara que se convierte en serpiente? Éxodo 4: 3 - Simbolizaba que Moshé hablaba mal de los judíos al decir que no lo escucharían, así como la serpiente original pecó por medio del habla.

11 ¿Por cuánto tiempo se negó Moshé a ser el redentor del pueblo judío? Éxodo 4:10 - Siete días.

12 ¿Por qué Moshe no quería ser el líder? Éxodo 4:10 - No quería tomar una posición más alta que la de su hermano mayor, Aharon.

13 "Y Hashem estaba enojado con Moshe ..." ¿Qué perdió Moshe como resultado de esta ira? Éxodo 4:14 - Moshe perdió el privilegio de ser un kohen.

14 ¿Cuántos nombres tenía el suegro de Moshe? Éxodo 4:18 - Siete.
15 ¿Qué tenía de especial el burro de Moshe? Éxodo 4:20 - Fue utilizado por Avraham para akeidat Itzjak y será utilizado en el futuro por mashiach.

16 ¿Sobre qué plaga fue advertida primero el Faraón? Éxodo 4:23 - Muerte del primogénito.

17 ¿Por qué los ancianos no acompañaron a Moshe y Aharon a Faraón? ¿Cómo fueron castigados? Éxodo 5: 1 - Los ancianos acompañaban a Moshé y Aharón, pero tuvieron miedo y uno por uno se escabulleron. Por lo tanto, al dar la Torá, a los ancianos no se les permitió ascender con Moshé.

18 ¿Qué tribu no funcionó como esclavos? Éxodo 5: 5 - La tribu de Levi.
19 ¿Quiénes fueron los: a) nogsim b) shotrim? Éxodo 5: 6 - a) Lideres egipcios encargados de esclavizar ; b) oficiales judíos

20 ¿Cómo se premió a los shotrim por aceptar los golpes en nombre de sus compañeros judíos? Éxodo 5:14 - Fueron elegidos para estar en el Sanedrín.

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